7. RESULTADOS y EVALUACIÓN:

7.1. DESARROLLO DE LA MORERA:

Se observó un desarrollo muy incipiente de las plantas de Morera, aproximadamente el 50% del esperado en altura, grosor y follaje. Algunas hipótesis tienen que ver con el tipo de suelo, la calidad de la semilla y el manejo del cultivo (conservando coberturas verdes que de todas formas compiten por nutrientes).

 

7.2. PRIMERA CRIA DE GUSANOS:

Se realizó la cría de un cuarto (¼) de caja de gusanos, es decir, 5.000 individuos, que se reciben en estado larvario temprano, entregados directamente por CORSEDA junto con un entrenamiento para su cría.

Los gusanos deben alimentarse 3 veces por día, durante 22 días, consumiendo  cantidades crecientes de hoja fresca a medida que crecen.

Experimentan 2 procesos de muda, en los cuales no comen y cambian de piel, durante este periodo hay que aplicarles cal viva.

Finalmente inician el proceso de encapullado, momento en el cual se deben usar las rodalinas para que puedan tener apoyos para tejer sus crisálidas.

5 días después se llevan a vender a los talleres de CORSEDA donde siguen el siguiente proceso:

Estación de recepción de capullos traídos por los productores. Se reciben en canastillas y luego se procede a pesarlos. Acto seguido se les realiza un monitoreo y muestreo para determinar la calidad de los mismos, dependiendo de su tamaño, estado de conservación, blancura, limpieza y estructura. Ya que según la categoría con que sea calificado el producto, así mismo es pagado. Hay 5 categorías y el precio oscila entre los $8.000 y los $11.000 por kilo.

Después sigue la etapa del desborrado a través de una máquina que elimina la pelusa en exceso de los capullos. A continuación se pasa al secado por encima de los 80 grados centígrados en hornos de gas, con el fin de que la pupa o crisálida muera, para después pasar a la cocción de los mismos, en ollas de acero inoxidable y en estufas industriales, con el fin aflojar y estelarizar la fibra.  Para terminar con un lavado final antes de pasar a la máquina de hilatura. La parte final del proceso consiste en la torsión de las hebras y la elaboración de los conos finales de hilo.

La venta de capullos fue exitosa, sin embargo la calidad de los mismos fue inferior debido a su pequeño tamaño resultado de la escasez de morera derivada del bajo desarrollo de la misma.